lunes, 2 de mayo de 2016

DE PRECARIEDAD, POBREZA LABORAL Y NUEVAS FORMAS DE PRODUCCIÓN DE LA CIUDADANÍA

Cuando vemos las dificultades que tiene la juventud, nos preguntamos ¿nuestro país da oportunidades a la juventud para desarrollar su proyecto de vida?.

El informe del Youthonomics Global Indez 2015 elabora un ranking de 64 países, que deja al nuestro en la posición 37, debido al paro juvenil, aunque encontramos algunas fortalezas en nuestra sanidad y nivel de bienestar.

Ahora que las cifras de paro mejoran ligeramente, la Encuesta de Población Activa no arroja datos alentadores. Las personas jóvenes y no tan jóvenes parecen abocadas a malvivir en un entorno de trabajos parciales y precarios, agobiados por la incertidumbre, sin poder emanciparse y elaborar un proyecto de vida a medio y largo plazo.

Incluso aquellas personas que consiguen un empleo no les permite llegar a un umbral mínimo de subsistencia. Así pues, no sólo nos debe interesar crear empleo, sino crear empleo estable y de calidad que permita tener una vida digna.

En muchos países europeos, la jornada parcial es un elemento útil que permite a personas jóvenes compatibilizar un empleo con sus estudios o con tareas de cuidados (crianza, tareas domésticas, cuidados de familiares,...). En nuestro país no se opta por este tipo de empleo por gusto, al contrario, se ha duplicado en número de trabajadores a jornada parcial que desearía trabajar a jornada completa, pasando del 30% en 2005 a un alarmante 64%.

El problema de fondo es nuestro modelo productivo. Se venden las bondades de apostar por los nuevos yacimientos de empleo (sector tecnológico, energías renovables...), pero en realidad sigue siento un modelo productivo terciario (sector servicios: turismo y hostelería). En definitiva, trabajo poco cualificado, precario, temporal... ¿Cómo vamos a salir adelante si se reducen los empleos más cualificados y los sectores con más futuro, mientras se consolidan los sectores con peor calidad en el empleo?

Si no actuamos a tiempo, nuestra economía ocupará un lugar periféricos y dependiente, frente al "norte", productivo y tecnológico.

En este escenario pesimista, la OCDE afirmó cínicamente hace más de una década que "no todos estudiarán una carrera en el dinámico sector de la `nueva economía´ -de hecho la mayoría no lo harán- de manera que los programas escolares no pueden ser concebidos como si todos debieran llegar lejos". En este país vemos que la "formación profesional dual" puede ser un alternativa para crear "islas de excelencia" que preparen al alumno/a para pasar del sistema educativo al mercado laboral.

Pero volviendo al Youthonomics global Index 2015, observamos que paises como Suecia o Noruega tienen mucho que enseñarnos. Sus políticas de apoyo a la juventud, de facilidad en el acceso a vivienda, sus potentes e igualitarios sistemas educativos o su apoyo a la conciliación laboral y familiar son un ejemplo a seguir. Ante el envejecimiento de la población, han tenido que apostar fuerte por la juventud para mantener el Estado de Bienestar y el sistema de pensiones, lo mismo que desde el Consejo de la Juventud de España se viene recomendando y denunciando. La mejor forma de afrontar los problemas de la juventud y exigir soluciones es la incidencia  política, desde el refuerzo de las plataformas más plurales y representativas de la juventud: los consejos de la juventud.

En la actualidad, debemos ir un paso más allá de la participación, ya que "el gobierno es lo que hacemos juntos porque solos no podemos" (Tim O´Reilly). El artículo 48 de la Constitución Española nos compete a todos, tenemos que ponernos manos a la obra para no dejar a una generación sin futuro y a una sociedad sin relevo. Casi nada... Éste es el reto. ¿Te apuntas?


Fuente: www.juventudnecesaria.es




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