miércoles, 13 de abril de 2016

5. QUÉ LES DIGO: CÓMO SE LO DIGO (4/4)

5.4. LOS CAPRICHOS, LA ANTESALA DEL CONSUMISMO Y LA BÚSQUEDA DE SENSACIONES

En una familia en la que el niño tiene todo lo que desea, es fácil adivinar quién tiene el mando y ostenta el poder en el hogar, más allá de las apariencias.

Nuestro hijo puede disfrutar de caprichos, pero tiene que tener claro quién tiene la autoridad y el control.

La "secuencia correcta" de la obtención de un capricho es la siguiente:
1.- El niño ve algo que le llama la atención y lo desea.
2.- Nos demanda la satisfacción de sus deseos.
3.- Somos nosotros -y sólo nosotros- quienes decidimos.

El niño que obtiene todo cuento desea acaba por no disfrutar de las cosas. Hay que hacer del capricho una excepción y que sepa que es nuestra potestad concederlo o no.

Es normal que los hijos utilicen todas las estrategias a su alcance para satisfacer sus deseos (rabieta, pataleta, rol de víctima, chantaje emocional, "es que lo tienen todos mis amigos"...).

La actitud que hemos de mantener es la de paciente pero clara firmeza. Si estimamos que no es procedente, debemos dejar sentado ante el menor que no vamos a ceder bajo ninguna circunstancia. Esta actitud firme genera en el hijo una sensación de consistencia en la autoridad de sus padres, que convierte en inútil toda maniobra por ganar la batalla.


SUGERENCIA

No perdamos la calma ni entremos en el juego del "pues si tú no haces eso, yo...).
Es preferible mantener la paciencia y el autocontrol a perder los estribos y, sobre todo, no cedamos. si lo hacemos, nuestro hijo habrá descubierto cómo salirse con la suya y repetirá "la escenita", sabiendo que tarde o temprano ganará la partida.


La obtención de los caprichos impedirá al niño experimentar la frustración y aprender a vivirla es algo necesario ya que en a vida se va a encontrar situaciones frustrantes. También entorpeceremos el proceso por el que nuestro hijo aprende a dar el justo valor al dinero, que cuesta mucho ganarlo y que es malo derrochar.

La satisfacción de todos sus deseos transformará al niño en un pequeño ansioso y manipulador. Además estaríamos potenciando que el futuro adolescente anhele el disfrute de lo que sea, cuanto más excitante, mejor. Es un factor de riesgo que fomenta el consumismo que puede ser, en el futuro, el inicio del consumo de drogas o su antesala. !Al fin y al cabo siempre ha hecho o tenido lo que se le ha antojado!...


PROBEMOS A... Cambiar el concepto de "capricho" por el de "sorpresa"

Sorprendámoslo con un regalo inesperado. Comprobaremos que la emoción de alegría que experimenta es más potente que la obtención del mismo objeto a base de lloriquear, reclamar o insistir. Eso sí, procuremos encontrar un motivo que justifique el regalo.

Si lo pensamos bien, al obrar de esta manera recorremos el camino inverso al citado inicialmente: el niño no demanda; somos nosotros quienes decidimos agasajar a nuestro hijo con un regalo.

Finalmente, hemos de procurar no obsesionarnos con este tema, comparándonos con otros padres. Lo importante es tener la voluntad de querer educar bien.


Fuente: FAD.




No hay comentarios:

Publicar un comentario