lunes, 12 de enero de 2015

LA CONFIANZA YA NO DA ASCO

La red saca todo a la luz, lo bueno y lo malo, de ahí que resulte complicado esconderse y pasar desapercibido. Se puede abusar de la confianza una vez, pero difícilmente se permitirá en posteriores ocasiones. Si alguien roba o crea desperfectos en algo común, se hará público y es difícil que esa persona pueda seguir siendo parte de la comunidad. Posiblemente tampoco en otras, que habrá dejado una huella digital que será complicado borrar.

Las redes han sido una gran escuela para aprender a confiar en el otro y, sobre todo, para saber determinar de quién se puede uno fiar. Han servido de nexo para unir personas con los mismos intereses, las mismas causas; en definitiva, las mismas pasiones. ¿Cómo vas a desconfiar de alguien al que le apasiona lo mismo que a ti?

Hemos expandido nuestro círculo de confianza que tradicionalmente abarcaba a familiares y amigo íntimos; el barrio, la universidad, el trabajo... De nuevo vemos como la red amplifica enormemente la escala, esta vez de la confianza, y es posible que ahora confiemos en más personas que antes -lógico porque gracias a Internet conocemos a más.


Fuente: "Jóvenic. Jóvenes, inteligentes, colectivos, colaborativos. Una visión joven de la Inteligencia Colectiva y Colaborativa". 2014




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